Las desenfrenadas e impunemente y depredadoras actividades de las empresas multinacionales se han convertido en los principales motores de innumerables violaciones de derechos humanos en todo el mundo – un problema que se refleja en nuestra labor en África, América, Europa y Asia-Pacífico. Se ha generalizado la impunidad para los abusos corporativos, y las víctimas que buscan responsabilidad y rendición de cuentas con compensaciones a menudo se topan con barreras infranqueables, en especial cuando sus actividades trascienden las fronteras nacionales. Ante esta realidad, la sociedad civil de los estados miembros de la ONU, las comunidades afectadas y otras partes interesadas han estado trabajando con miras a alcanzar un nuevo tratado vinculante sobre empresas multinacionales.
La 11ª sesión del Grupo de Trabajo Intergubernamental Abierto (IGWG, por sus siglas en inglés) sobre empresas transnacionales y otras empresas comerciales con respecto a los derechos humanos tuvo lugar en Ginebra del 20 al 25 de octubre de 2025. El cometido del IGWG, establecido por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2014, consiste en elaborar un tratado vinculante destinado a regular las actividades empresariales en virtud del derecho internacional de los derechos humanos.
La sesión de este año contempló negociaciones sobre los Artículos 12 a 24 del 4º borrador, y deliberación sobre una nueva redacción sugerida por el Presidente-Relator de estipulaciones seleccionadas (de los Artículos 4 – 11), que cubrían una gama de asuntos que incluían la jurisdicción, el acceso a la justicia y las medidas cautelares para las víctimas.
Franciscans International ingresó en la semana con el objetivo de atraer la atención a la necesidad urgente de un tratado vinculante que garantice protección para las personas y para el medio ambiente. Esta estrategia se sustenta en informes y experiencias compartidos por socios de FI que trabajan en las bases, los cuales siguen informando reiteradamente sobre el impacto de los abusos corporativos en sus comunidades. Al tiempo que FI se prepara para la COP30 en Belem, algo que sigue siendo una preocupación inquietante es la necesidad de actuar para acabar con la destrucción ocasionada por las empresas de energía y combustibles fósiles.
Como parte de la Alianza por el Tratado, ESCR-Net (la Red Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales) y Feministas por un Tratado Vinculante (F4BT), FI trabajó y coordinó con estas redes sobre declaraciones y otras labores conjuntas de incidencia. Esto incluía el coauspicio de un evento paralelo sobre iniciativas de parlamentarios y de la sociedad civil para poner fin a la impunidad y a la complicidad corporativa en crímenes atroces. Durantes las deliberaciones, FI y su socio Amigos de la Tierra Mozambique/Justicia Ambiental! destacaron el caso de TotalEnergies y el papel que desempeñó al permitir una serie de violaciones de derechos humanos en medio de la insurgencia en curso en la provincia de Cabo Delgado. Durante una sesión previa, FI ya había acogido y acompañado a una hermana franciscana que apoya a la gente desplazada por este conflicto.
Tanto por separado como en conjunto con la coalición, también hemos seguido mostrando las preocupaciones relacionadas con el proceso, incluidas la presencia y la participación de intereses comerciales, el tiempo insuficiente para analizar las propuestas del Presidente, y una falta de opciones de participación híbrida durante las reuniones intersesionales que tuvieron lugar antes de la 11ª sesión.
Si bien el Presidente puso su mayor esfuerzo por llevar adelante el proceso en los últimos años, sigue poco clara una fecha en que se espera tener un nuevo borrador y si esto llevará a una nueva ronda de negociaciones redaccionales que podrían prolongar el proceso por años. Consciente de la necesidad urgente de este tratado, FI continuará su labor de incidencia contra cualquier demora indebida o intento de diluir sus disposiciones para proteger a las víctimas y prevenir futuras violaciones.