Hermana Madre Tierra, y el Llamado a la Conversión Ecológica

«Alabado seas, Señor mío, por nuestra hermana, la Madre Tierra, que nos sustenta y nos gobierna, produciendo frutos variados con flores de colores y hierbas.» – San Francisco de Asís, Cántico de las Criaturas

Estas palabras revelan la visión de San Francisco de un universo creado en y para el amor —un universo profundamente interpersonal, interrelacionado, interconectado e integral—. Al reflexionar sobre la Madre Tierra, reconocemos el planeta como un sistema único, complejo e interconectado. 

La Madre Tierra proporciona los recursos fundamentales esenciales para toda la vida: un flujo continuo de energía; agua líquida; una atmósfera con gases vitales; y compuestos orgánicos, nutrientes e ingredientes químicos esenciales. La revolución franciscana reside en la creencia de que la Tierra sustenta y gobierna.  

La revolución franciscana reside en la convicción de que la Tierra sostiene y gobierna. El pensamiento bíblico anterior a Francisco afirmaba con frecuencia que los seres humanos debían dominar la Tierra, pero él fue el primero en cuestionar esta idea.  

No es misión de los seres humanos controlar, dominar, desfigurar, destruir o desechar todo lo que nos resulte útil en el mundo natural. Dios —y San Francisco— nos llaman a reconocer nuestro lugar como cocriaturas y compañeros de viaje de la Madre Tierra, quien, en última instancia, nos proporciona todo lo que necesitamos para sobrevivir. 

Cuando aceptamos nuestra identidad como criaturas dependientes e interdependientes; cuando reconocemos que la Madre Tierra y toda la creación están dotadas de personalidad y capacidad de actuar; y cuando abrimos nuestras vidas a un proceso de conversión ecológica que dura toda la vida, nos encontramos en el camino hacia la sabiduría auténtica —una sabiduría profundamente espiritual. 

Para San Francisco, este camino relacional de la sabiduría, en el que todos los miembros de la creación son reconocidos como hermanos y hermanas, es el único camino capaz de restaurar la relación correcta y la plena comunión con Dios, entre nosotros y con toda la creación. Al seguir este camino, la conversión ecológica echa raíces en nosotros y nos hacemos capaces de reconocer el «grito de la tierra, el grito de los pobres» (Laudato Si’, 49) —y nuestra responsabilidad de responder. 

Ocho siglos después, esta responsabilidad significa para Franciscans International integrar la justicia ambiental como un pilar central de nuestro trabajo ante las Naciones Unidas. La conciencia de que estamos profundamente interconectados con la naturaleza ha sustentado desde siempre la labor de incidencia franciscana: primero en favor del reconocimiento y ahora de la implementación del derecho humano a un medio ambiente sano. En muchos sentidos, los distintos elementos de este derecho —aire y agua limpios, un clima estable, etc.— reflejan los matices que san Francisco alaba en el Cántico de las Criaturas. 

Rechazar la idea de que el mundo natural existe para ser explotado conduce a una postura franciscana clara frente a la codicia empresarial, que se ha convertido en una de las principales causas de la degradación ambiental. Por ello, trabajamos para consagrar normas vinculantes para las empresas transnacionales dentro del derecho internacional de los derechos humanos. Al mismo tiempo, las y los franciscanos abogan por la protección de los pueblos indígenas y de las comunidades marginadas cuyas tierras tradicionales se ven amenazadas y cuyos medios de vida son destruidos en nombre del desarrollo y del crecimiento económico. 

Hoy, cuando la humanidad está llevando el clima a su punto de ruptura, los debates globales sobre políticas y protección ambiental son precisamente el espacio donde se cruzan nuestro compromiso franciscano con el cuidado de la creación y la defensa de los derechos humanos —y donde nuestra voz debe hacerse escuchar. 

Que nuestra hermana, la Madre Tierra, nos enseñe el camino de la sabiduría, la unidad y la armonía. 

Por Blair Matheson TSSF, Director Ejecutivo de Franciscans International